Eventos 
Pagina principal
 

Día Mundial del Refugiado,
20 de junio 2004

 

 

"ENCONTRAR UN HOGAR”
 
POR Ruud Lubbers
Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados

 

 
Todos nosotros necesitamos un lugar al que poder llamar hogar –un lugar al que “pertenecer”. Pero hoy, para millones de refugiados y desplazados en el mundo, un hogar es poco menos que un sueño lejano.
 
Huyendo de la persecución y del conflicto, a menudo sin más que lo puesto, los refugiados son despojados de todo aquello que les resulta más cercano –familia, amigos, trabajo, comunidad y cultura-. Cuando uno se enfrenta a un futuro incierto en una tierra extraña, el sentido de pérdida y de alienación puede ser abrumador. Perder tu propio hogar puede ser equivalente a perder tu propia identidad.
 
Aun así, y a pesar del tremendo sufrimiento, los refugiados nunca renuncian a su sueño del “hogar” y todo lo que ello entraña: la familia, ser aceptado, seguridad, el sentido de pertenencia y la autoestima. El hecho de que los refugiados mantengan la esperanza, incluso en las condiciones más desfavorables, debería servirnos de inspiración a todos.
 
Por eso nosotros, en la Agencia de la ONU para los Refugiados, hemos escogido este lema:  “Encontrar un Hogar”, para enmarcar el 20 de junio, Día Mundial del Refugiado en este año.
 
Como Alto Comisionado para los Refugiados, creo que no hay ningún trabajo más importante que el de apoyar a los refugiados y a las personas desplazadas en el mundo en su valeroso esfuerzo por reconstruir sus vidas, en un lugar al que puedan llamar hogar. Y me siento orgulloso de que llevemos haciendo precisamente esto durante más de cinco décadas, ayudando a encontrar soluciones que hayan permitido a más de 50 millones de refugiados recoger los fragmentos de sus vidas y rehacerlas de nuevo.
 
A pesar de que algunos países, principalmente los más industrializados, tienen la percepción de que están sobrecargados de refugiados, en realidad la gran mayoría de esos 50 millones de personas ya regresaron a sus propios lugares de origen, a menudo devastados. Los refugiados quieren retornar a sus hogares desesperadamente, sentimiento que hemos visto repetido de forma dramática en lugares tan diversos como Kosovo y Camboya, Mozambique y Timor Lester. Al inicio de este milenio, el ACNUR estaba ayudando a 1,1 millones de personas a rehacer sus vidas tras retornar a sus tierras de origen. Hoy, estamos ayudando a más de 3,5 millones que han regresado en los últimos años.
 
Es por eso que el ACNUR considera la repatriación voluntaria –retorno al lugar de origen cuando se dan todas las condiciones necesarias- como la mejor solución para los refugiados. Un total de 1,1 millón de refugiados regresaron durante el año pasado. El grupo más numeroso –unos 646.000- regresaron a Afganistán, elevando a más de 3 millones el número de refugiados y desplazados afganos que han retornado a sus hogares desde 2002. También vemos grandes números de refugiados regresando hacia Angola, Burundi, Iraq, Sierra Leona, Ruanda, Costa de Marfil, Bosnia y Herzegovina, Liberia, Eritrea, Croacia y Somalia, aunque las condiciones en muchos de estos países distan mucho de ser ideales.
 
Y aún se vislumbran más posibilidades de retorno. El ACNUR ha identificado nueve naciones africanas en las que la repatriación está ya en marcha, a punto de comenzar o con buenas perspectivas para el retorno en un futuro próximo. Entre estos nueve países, suman al menos 2 millones de refugiados y muchos millones más de desplazados internos. Recientemente, el ACNUR congregó a representantes de países africanos, estados donantes, agencias de la ONU y ONGs en Ginebra para diseñar planes orientados a mantener los esfuerzos por asegurar que estos nueve países africanos reciben la ayuda que necesitan para posibilitar que sus ciudadanos puedan retornar y, lo que es tan importante como esto, que puedan permanecer en sus lugares de origen. Un apoyo internacional sostenible a lo largo de todo el proceso de repatriación, reintegración, rehabilitación y reconstrucción es crucial si se quiere que llegue a tener éxito.
 
Pero, ¿qué pasa con aquellos refugiados que nunca van a poder regresar?, para ellos el ACNUR y sus colaboradores solicitan una de estas dos soluciones: integración en los primeros países de asilo o, si esto no fuera posible, reasentamiento en un “tercer” país.
 
En ambas situaciones, el objetivo principal es permitir que los refugiados puedan reanudar sus vidas, aunque sea en un nuevo país. Esto requiere una auténtica generosidad y un reparto de responsabilidades tanto por parte de los países de asilo –a menudo pobres- como por el relativamente reducido número de naciones desarrolladas que aceptan la mayor parte de los refugiados reasentados. En 2003 unos 56.000 refugiados fueron reasentados en 10 destinos principales. Muchas más decenas de miles se integraron en los primeros países de asilo.
 
Además del apoyo internacional, incluyendo ayudas al desarrollo en los países de asilo, estas soluciones también precisan de un gran valor y perseverancia por parte de los propios refugiados en su proceso de adaptación a sus nuevos lugares de acogida. Todos nosotros podemos ayudar en este proceso tendiendo una mano de bienvenida y reconociendo que los refugiados son verdaderos supervivientes, que pueden hacer valiosas contribuciones a nuestras comunidades. También ellos merecen encontrar un lugar al que puedan llamar hogar.